Restauración ecológica con Chapaya en el ejido Veinte Casas

13
Jul

Restauración ecológica con Chapaya en el Ejido Veinte Casas

La palma Astrocaryum mexicanum (Chapaya) ha sido recolectada por varios años en la Chiapas, sin que exista un antecedente de experiencia local en su reproducción y manejo. El ejido Veinte Casas, localizado en el municipio de Ocozocuautla de Espinosa, al igual que varios ejidos de la zona Reserva de la Biosfera Selva El Ocote, realizan la recolección de la palma.

Esta especie es apreciada en la región por cuestiones de autoconsumo así como por la venta del producto fuera de la comunidad. Esta se comercializa en los municipios de Ocozocoautla, Tuxtla Gutiérrez, San Cristóbal de Las Casas, entre otros. La distribución de la planta se ubica principalmente dentro de las áreas forestales y  en donde existen bosques tropicales. La propiedad de los terrenos de cultivo generalmente son zonas comunitarias y de ejidos, por ello, su importancia radica en ser una especie no forestal que cuenta con una alta demanda en el mercado local.

Uno de los hallazgos derivados del trabajo de AMBIO en el proyecto piloto REDD+, fue encontrar la importancia económica y de impacto ambiental que tenía la extracción de Chapaya (Astrocaryum mexicanum) en las zonas de conservación de las comunidades. El problema es la extracción, ya que se toman las flores de la palma, lo que limita su reproducción de forma natural. La falta de un manejo  sustentable al momento del corte de las flores, ya que  genera un daño a la palma,y no se cuenta con reglamentos internos para su extracción, además deexiste poco interés en su restauración.

A partir del interés mostrado por las comunidades de la zona en aprender sobre el manejo, reproducción y establecimiento de parcelas con la palma de Chapaya, se generó el proyecto “Formulación de un Proyecto REDD, Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación, usando el Sistema Plan Vivo en la Reserva de la Biosfera el Ocote”, financiado por USAID. 

En este proyecto se implementaron estrategias para el establecimiento y manejo de esta especie que fortalezcan las iniciativas de conservación y manejo de los sumideros actuales de carbono, así como para impulsar la restauración de bosques tropicales y la creación de corredores biológicos a nivel local.

En el marco del proyecto se llevó a cabo un estudio económico sobre los costos que su colecta generaba a las unidades familiares y se dio a conocer que esta actividad tiene un buen margen de  rentabilidad, ya que podía aportar hasta $22,000.00 pesos (Veintidós mil pesos 00/100) en un periodo de 2 a 3 meses, lo cual representa una aportación económica importante para la unidad familiar.

De igual manera,  se identificó que no se cuenta con un manejo adecuado de la planta en su colecta, reduce la productividad y afecta tanto a la colecta de las flores, como a la posibilidad de su regeneración.

El proyecto se propuso realizar el enriquecimiento de la selva comunitaria, parcelas de montaña y bosques tropicales con la palma de Chapaya. Se buscó enriquecer las áreas con una especie alto valor alimenticio y de venta. Con lo anterior se motiva la permanencia de montañas y bosques tropicales particulares con la extracción de una especie no maderable que permite el incremento de áreas forestales en la comunidad y apoye la creación de corredores biológicos. 

El proyecto se fundamentó en el artículo 131 de la Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable (LGDFS), artículo 170 del reglamento, respectivo y establece que:

En los programas de reforestación que promueva y apoye la Comisión se dará énfasis a la demanda y necesidades de campesinos y sociedad; a precisar en cada tipo de reforestación de acuerdo con sus objetivos, especies a plantar y a reproducir en los viveros, metas a lograr especialmente en términos de calidad de la planta y mayor supervivencia en el terreno; así como a establecer un sistema de incentivos para la reforestación y su mantenimiento durante los primeros años sobre bases de evaluación de resultados.

La restauración del ecosistema forestal, se encuentra regulado por la NORMA OFICIAL MEXICANA NOM-062- SEMARNAT-1994 que establece las especificaciones para mitigar los efectos adversos sobre la biodiversidad ocasionada por el cambio de uso de suelo de terrenos forestales a agropecuarios. 

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